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Conductas saludables Actividad física

La actividad física comprende un conjunto de ejercicios y movimientos del cuerpo producidos por los músculos esqueléticos y que exige un gasto de energía. La práctica de actividad física de forma regular debe tomarse como un elemento significativo en la prevención, desarrollo y rehabilitación de la salud.

Es importante puntualizar que no es lo mismo actividad física que ejercicio físico.

Actividad física es cualquier movimiento voluntario realizado por músculos esqueléticos, que produce un gasto de energía adicional al que el organismo necesita para mantener las funciones vitales (respiración, circulación de la sangre, etc.). Por tanto, actividad física es andar, transportar un objeto, jugar al fútbol, bailar, limpiar la casa, etc.

Cuando la actividad física se planifica, se organiza y se repite con el objetivo de mantener o mejorar la forma física, se denomina ejercicio físico. Si además este ejercicio se realiza dentro de unas reglas que conjugan actividades físicas con otras características de la persona, se llama deporte.

Realizar actividad física de forma regular en adultos:

  • Mejora la circulación sanguínea y disminuye la tensión arterial.
  • Ayuda a disminuir y mantener un peso corporal saludable.
  • Reduce el riesgo de diabetes, cáncer de mama, cáncer de colon y caídas.
  • Aumenta la fuerza muscular y previene la osteoporosis.
  • Mejora la autoestima de la persona, disminuye la ansiedad, el estrés, la agresividad y la depresión.
  • Favorece la sensación de bienestar, la estabilidad emocional y facilita la integración social.

Según la Organización Mundial de la Salud, la inactividad física es la causa del 21%-25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y aproximadamente el 30% de las cardiopatías isquémicas.

La inactividad física está relacionada directa e indirectamente con factores de riesgo como la presión arterial alta, los niveles elevados de glucosa y colesterol y la obesidad en niños y adultos.

No hay una actividad física idónea para todo el mundo, sino que cada uno debe encontrar la que más se adapte a sus necesidades y a sus preferencias (competición, diversión). Actividades de la vida diaria y algunos deportes como caminar, nadar, montar en bicicleta, esquí..., son buenas opciones para empezar, pero hay que tener en cuenta que lo más importante es ser constante y practicarlos de forma regular.

La actividad física tiene beneficios para la salud, y aunque sus recomendaciones se han de adaptar a cada edad y persona, se puede decir que practicar una actividad de intensidad moderada con una duración mínima de treinta minutos cinco veces a la semana ayuda a:

  • Promover el crecimiento y desarrollo saludable de los niños y los jóvenes.
  • Prevenir la obesidad y tener un envejecimiento más saludable.
  • Mejorar la calidad de vida y la independencia en los adultos mayores.
  • Relajarse, tonificar los músculos, sentirse más enérgico, descansar mejor, relacionarse con otros, además de disminuir el estrés, la ansiedad y la depresión mejorando la salud mental.

La actividad física no tiene por qué suponer un gran esfuerzo. Se puede incorporar la actividad física a la vida cotidiana poco a poco:

  • Juegue activamente con los niños.
  • Comience con un paseo de 10 minutos y aumenta el tiempo de forma progresiva.
  • Camine siempre que pueda. Bájese del autobús antes de llegar a su parada y utilice las escaleras en lugar del ascensor.

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Editor: Escuela Cántabra de Salud.
Última modificación: 28/05/2015
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