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Conductas saludables Exceso de temperatura. Ola de calor

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) considera como ola de calor un periodo de al menos tres días con temperaturas anormalmente elevadas. 

El mantenimiento de los límites de la temperatura corporal se gestiona desde el cerebro (en el hipotálamo), donde se sitúa el centro termorregulador que equilibra la temperatura corporal y que en función de la información que recibe desde distintas partes del cuerpo pone en marcha los mecanismos adaptativos necesarios.

Hay situaciones que causan la elevación de la temperatura corporal, entre las que se encuentran las condiciones ambientales: la temperatura ambiental alta, la humedad atmosférica elevada o la sobrecarga de calor por radiación (edificios, automóviles...).

Adultos mayores, niños muy pequeños, personas enfermas y personas con obesidad son los grupos de población de más alto riesgo para las enfermedades derivadas de la ola de calor.

En general, los trastornos provocados por el exceso de calor en el organismo humano son frecuentes, aunque suelen ser leves en su mayoría. Es el caso de los calambres que aparecen en personas que realizan una actividad física intensa y/o prolongada en ambientes calurosos y húmedos.

Más importancia tiene el denominado agotamiento o colapso por calor, que se caracteriza por un fallo en los mecanismos cardiocirculatorios de adaptación al calor aunque se mantiene una buena respuesta del centro termorregulador hipotalámico. Aparecen síntomas como debilidad, cansancio, dolor de cabeza, mareo, náuseas y vómitos. Esta situación puede progresar hasta la incoordinación muscular y la pérdida más o menos completa de la consciencia. La persona afectada está pálida y sudorosa, pero su temperatura se mantiene normal o ligeramente elevada.

Si no se pone remedio a tiempo a un colapso por calor y el calor es excesivo o quien lo sufre es muy sensible, se produce el golpe de calor, un cuadro de mayor gravedad.

En esta situación, si los mecanismos termorreguladores fallan y no se actúa con rapidez y de forma adecuada se produce un fallo multiorgánico que puede derivar en el fallecimiento del paciente. A diferencia de lo que ocurre en el colapso, en el golpe de calor la temperatura es muy elevada -mayor de 39 o 40 grados- la piel está seca y caliente, y la pérdida de conciencia desemboca en un coma.

Hasta el traslado del paciente al hospital para que reciba la atención médica adecuada, se le pueden aplicar compresas de agua fría y darle de beber agua a pequeños sorbos.

El golpe de calor es una urgencia vital: hay que trasladar al paciente a un centro hospitalario lo más rápidamente posible.

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Editor: Escuela Cántabra de Salud.
Última modificación: 27/06/2014
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