Conductas saludables Adicciones

El origen del término "adicto" proviene del Imperio Romano, ya que así era como se denominaban a los esclavos, es decir, significaba “sumisión a un dueño”. No podemos olvidar que la dependencia a un “amo” es uno de los aspectos principales de todos los procesos adictivos.

Inicialmente, el concepto de dependencia o adicción se entendía exclusivamente a las drogodependencias (consumo de sustancias psicoactivas) a la heroína, cocaína, alcohol, anfetaminas, cannabis…

Actualmente sabemos que hay una serie de características definitorias de la adicción que comparten tanto las drogodependencias como las llamadas adicciones sin sustancia (entre las que destaca el juego de apuesta). Estas características son:

  1. Tolerancia, entendida como proceso que obliga a ir aumentando progresivamente la dosis de una sustancia, o el tiempo que se dedica a determinada conducta, como o apostar...
  2. Abstinencia, es decir, reacciones físicas o corporales que ocurren cuando una persona deja de consumir sustancias a las que es adicta o bien malestar o irritabilidad cuando se intenta reducir el tiempo de juego...
  3. Pérdida de control voluntario, tanto para evitar el inicio como para parar una vez comenzado (“una partida más”... “una copa más”…) hasta el punto de abandonar el resto de actividades, incluyendo, a veces, las horas de sueño...
  4. Pérdida de interés por otras actividades gratificantes (amigos, familia, otras actividades de ocio…).
  5. Interferencia en la vida cotidiana.

La adicción es un proceso que se va consolidando: en el caso de adicciones sin sustancia se inicia como una conducta inicialmente deseable, que no tiene por qué ser perjudicial (por ejemplo una tarde puntual en el Bingo con amigos), pero que se va convirtiendo en excesivamente frecuente. A medio plazo comienzan a aparecer consecuencias indeseables físicas, sociales, familiares, económicas… llegando a una situación consolidada.

¿A que debemos prestar atención?

Es importante detectarlo precozmente, fijándonos por ejemplo si hay cambios en el comportamiento, como peor rendimiento escolar y aumento del ausentismo escolar (o del trabajo en los adultos), no participar de las actividades habituales, cambio de grupos de amigos, mentir, robar, cambios en el apetito o alteración del sueño…

En caso de sustancias se puede observar ojos inyectados de sangre, marcha inestable, pupilas muy dilatas (o a la inversa), olor de aliento inusual, cambios en la velocidad al hablar (enlentecimiento o hablar de manera explosiva) … dependiendo de cuál sea la sustancia consumida. En tal caso, es recomendable ponerse en contacto con profesionales, para evitar esa progresión desde una conducta que empieza a ser excesivamente frecuente a desarrollar un trastorno mental.

Para más información

  • Servicio de Adicciones - Dirección General de Salud Pública, Consejería de Sanidad
  • Dirección: Federico Vial 13, 4ª planta, 39009 - Santander
  • Teléfono: 942 20 77 92
  • Correo electrónico: prd@cantabria.es
  • Web: www.saludcantabria.es

     

 

Editor: Escuela Cántabra de Salud.
Última modificación: 31/08/2022
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