Conductas saludables Cáncer de cuello de útero (cáncer de cérvix)

¿Qué es el cáncer de cuello de útero?

El cáncer de cuello de útero, también llamado cáncer de cérvix, consiste en un crecimiento incontrolado de las células del cuello del útero, que invaden y dañan los tejidos y órganos sanos. Es un tumor de evolución lenta, ya que tarda en desarrollarse generalmente más de 10 años, por lo que se dispone de muchas oportunidades para poder detectarlo.

A nivel mundial es uno de los cánceres más frecuentes, aunque en los países desarrollados su incidencia es muy baja. En la comunidad autónoma de Cantabria se detectan 5 casos nuevos por cada 100.000 habitantes.

¿Cuál es la causa del cáncer de cérvix?

La principal causa para desarrollar cáncer de cérvix es la infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH). Habitualmente esta infección de transmisión sexual es tan común que la mayoría de las personas la contraen en algún momento de su vida, pero desaparece en el 90% de los casos de manera espontánea sin ningún tipo de tratamiento. Sin embargo, cuando el virus y la infección persisten en el tiempo algunas personas portadoras pueden llegar a desarrollar un cáncer de cérvix.

¿A quién puede afectar?

El cáncer de cérvix puede afectar a cualquier mujer de cualquier edad que tenga o haya tenido relaciones sexuales (heterosexuales u homosexuales).

Hoy en día, se sabe que existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollarlo, como haber iniciado relaciones sexuales precozmente, tener múltiples parejas sexuales, no usar el preservativo, padecer o haber padecido otras infecciones de transmisión sexual, tener alteraciones en el sistema inmune, un número alto de embarazos, la toma prolongada de anticonceptivos orales o el tabaquismo.

¿Qué síntomas produce?

En etapas iniciales el cáncer de cérvix es asintomático, pero cuando está avanzado presenta síntomas muy inespecíficos (sangrado vaginal anormal, mayor secreción vaginal, dolor pélvico o dolor durante las relaciones sexuales) que pueden ser compatibles con otros problemas de salud, lo que puede contribuir a enmascarar su diagnóstico.

¿Cómo se puede prevenir su aparición?

Utilizando el preservativo. El uso del preservativo masculino y femenino en las relaciones sexuales es la principal medida de prevención para disminuir la posibilidad de desarrollar cáncer de cérvix, ya que evita la posibilidad de infección por el virus del papiloma humano, especialmente cuando se tienen relaciones sexuales tempranas, ocasionales y/o sin pareja estable.

Vacunación frente al virus del papiloma. Esta vacuna protege frente a dos serotipos del VPH (16 y 18) responsables del 70% de todos los casos de cáncer de cérvix. En Cantabria, esta vacuna se administra desde el año 2008 de forma gratuita, incluida en el Calendario de Vacunaciones, a todas las niñas de 14 años, preferiblemente antes del inicio de las relaciones sexuales, ya que en caso contrario su efectividad disminuye debido a la existencia de infecciones ya presentes en el momento de la vacunación.

Es importante recordar que esta vacuna no ofrece protección frente a los restantes serotipos del virus del papiloma o frente a otras infecciones de transmisión sexual, por lo tanto, las mujeres deben ser conscientes de que es necesario seguir realizándose las citologías con la periocidad indicada.

¿Cómo se puede detectar precozmente este cáncer?

En la actualidad la prueba validada para la detección precoz del cáncer de cérvix es la citología cervical. La citología es una prueba sencilla, rápida y no dolorosa, en la que a través de la vagina se recoge una muestra de células del cuello del útero para posteriormente analizarlas en el laboratorio y detectar cualquier anomalía presente en ellas.

¿A qué mujeres se recomienda realizar una citología?

Según el Protocolo de Detección Precoz de Cáncer de Cérvix del Servicio Cántabro de Salud, se recomienda a todas las mujeres con edades comprendidas entre los 21 y 65 años, que hayan mantenido relaciones sexuales y que no se les haya realizado una extirpación del útero por un proceso benigno. 

¿Con qué frecuencia debe realizarse una citología?

Como recomendación general, después de dos citologías anuales consecutivas normales, las siguientes deberán realizarse cada tres años, hasta los 65 años. Aumentar la frecuencia de la realización de las citologías no supone ningún beneficio

¿Dónde se puede realizar la citología?

En cada centro de salud, el médico de familia o la matrona pueden proporcionar información sobre esta prueba y allí mismo se realiza en el caso de que esté indicada.