Salud A-Z Cáncer de mama

Cuando una mujer es diagnosticada de un cáncer de mama, el abordaje debe ser multidisciplinar. Esto quiere decir que los distintos especialistas implicados en el tratamiento de este cáncer (oncólogos, ginecólogos, radioterapeutas, cirujanos, radiólogos) analizan el caso conjuntamente para decidir el tratamiento más adecuado y que va a resultar más eficaz y beneficioso para la paciente. Es decir, el tratamiento del cáncer de mama es personalizado y se lleva a cabo de forma coordinada por equipos de especialistas.

La elección del tratamiento de una mujer con cáncer de mama se realiza en función de muchos factores: el tipo de cáncer, la edad de la mujer, los antecedentes médicos, el estadio en el que está la enfermedad, etc. Ningún tratamiento es mejor o peor que otro, simplemente cada mujer necesita el que más se adapte a sus características y su situación. No hay que olvidar que hay muchos tipos de tumores distintos y que un mismo tipo de tumor se puede comportar de forma distinta en una mujer o en otra o responder de manera diferente al mismo tratamiento. Por eso, el tratamiento debe ser individualizado.

Posibles tratamientos del cáncer de mama

Como para otros tipos de cáncer, para el cáncer de mama existen tres tipos de tratamiento: cirugía, radioterapia y terapias sistémicas (quimioterapia, hormonoterapia). En la mayoría de las ocasiones se utiliza una combinación de tratamientos, por ejemplo, quimioterapia seguida de cirugía, cirugía seguida de radioterapia, etc. La elección dependerá también de la sensibilidad del tumor a cada uno de los tratamientos disponibles y las posibilidades de curación con cada uno de ellos.

 

Cirugía

 

El tratamiento quirúrgico consiste en la extirpación del tejido canceroso con unos márgenes de seguridad necesarios (para no dejar nada de tumor) y, dependiendo del grado de afectación y de la valoración del equipo multidisciplinar, se puede hacer tumorectomía (extirpación del tumor únicamente) o mastectomía (extirpación de toda la mama).

Radioterapia

Con esta técnica se intenta destruir las posibles células cancerosas en el área en la que se administra. Hay dos formas de aplicar la radioterapia:

  • Externa: es el método más habitual, se administra en breves sesiones diarias.
  • Interna: también llamada braquiterapia, que tiene la ventaja de ser muy localizada y de prolongarse poco en el tiempo.

Terapias sistémicas

  • Quimioterapia. Consiste en la administración de medicamentos, generalmente por vía intravenosa, con la intención de eliminar las células cancerosas que pueda haber por todo el cuerpo. En la actualidad, también hay tratamientos de quimioterapia que pueden ser administrados por vía oral.
  • Terapia hormonal. Cuando las células que originan el cáncer de mama conservan la capacidad de responder a los cambios hormonales, pueden ser atacadas bloqueando las hormonas que estimulan su desarrollo. Este tipo de tratamientos suele implicar la reducción del nivel de estrógenos en el organismo.
  • Terapia dirigida. Está específicamente orientad a eliminar únicamente las células cancerosas, con lo que se minimiza el daño sobre las células sanas. Estos tratamientos ofrecen la ventaja de reducir los efectos secundarios y también mejores resultados.

¿Cómo funcionan estos tratamientos?

Todos estos tratamientos están avalados por la evidencia científica, es decir, se ha demostrado mediante métodos científicos que:

mejoran la evolución de la enfermedad,
disminuyen y retrasan las recaídas
y aumentan la supervivencia y la curación

Además, hoy se sabe a ciencia cierta que la administración de cualquiera de estos tratamientos en fases tempranas de la enfermedad, cuando el tumor es pequeño y está localizado, es decir, aún no se ha extendido a otros órganos ni a los ganglios, es mucho más eficaz y consigue mayor número de curaciones y supervivencias más altas.

El testimonio de Roswitha

 

                                                   

 

Editor: Escuela Cántabra de Salud.
Última modificación: 28/05/2015
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