Conductas saludables ¡Cuídese!

Es posible argüir que todo comportamiento o actividad de un individuo tiene alguna influencia sobre la salud. En este contexto, puede ser útil distinguir entre los comportamientos que se adoptan deliberadamente con el fin de promover o proteger la salud y aquellos que puedan adoptarse con independencia de las consecuencias que puedan tener para la salud. Las conductas orientadas hacia la salud y las conductas de riesgo a menudo se agrupan en unos patrones más complejos de comportamientos conocidos como estilos de vida.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define el estilo de vida como "una forma de vida que se basa en patrones de comportamiento identificables, determinados por la interacción entre las características personales individuales, las interacciones sociales y las condiciones de vida socioeconómicas y ambientales". Los estilos de vida de distintos grupos socioeconómicos están determinados, principalmente, por factores estructurales. Es decir, el entorno social y económico en el que viven las personas tiene una importancia crítica para conformar su estilo de vida. Por ello, las intervenciones estructurales (políticas fiscales y medidas legislativas) son las más importantes para reducir las enfermedades relacionadas con el estilo de vida.

Los estilos de vida incluyen no sólo los clásicamente denominados "hábitos saludables" (comer sano, hacer ejercicio físico, consumo moderado de alcohol, vida sexual sana, conducción segura, manejo del estrés, no fumar) sino también las formas de pensar y de comportarse de las personas en su relación consigo mismas, en el control de sus vidas y su proyecto de vida, las relaciones interpersonales, la relación con el entorno, el repertorio de habilidades personales y sociales de que disponen, etc., en suma, conductas orientadas hacia la salud.

Para comprender las conductas orientadas hacia la salud es preciso analizar los contextos en que tienen lugar. Estos contextos comprenden una constelación de factores personales, interpersonales, ambientales, institucionales, que incluyen aspectos como política pública, ambiente físico y social, prácticas institucionales e influencias interpersonales. Estas dimensiones o factores no son homogéneos para todas las conductas de salud. Por ello, no es raro observar que en el repertorio de conducta de un individuo convivan al mismo tiempo conductas saludables y nocivas. De hecho, en las investigaciones realizadas hasta ahora se han obtenido pobres correlaciones entre distintas conductas de salud, o lo que es lo mismo, el que un sujeto tenga una determinada conducta de salud no garantiza que lleve a cabo otros comportamientos saludables.

En ocasiones, conductas de riesgo como fumar o consumo excesivo de alcohol, conducción temeraria etc., se suelen presentar como decisiones personales tomadas libremente por los individuos, "culpabilizando a la persona", pero las elecciones de las personas y sus conductas en salud son muy sensibles a las circunstancias socioeconómicas y culturales del entorno, cuyos principales determinantes son las condiciones de vida, estando en gran medida fuera del control inmediato del individuo. Por lo tanto, para lograr cambios eficaces es necesario actuar sobre una perspectiva amplia de factores relacionados con el comportamiento, teniendo en cuenta factores del entorno social (de la sociedad en la que vive), factores del entorno próximo (su grupo familiar, de trabajo y otros) y factores personales del área cognitiva (lo que sabe), del área emocional (lo que cree y siente) y del área de las habilidades (lo que sabe hacer).

Por lo tanto, los cambios en las conductas no son fáciles y dependen de múltiples factores personales y sociales. No implica sólo a las personas, pero siempre hay cosas que sí podemos mejorar. La Escuela de Salud para el ciudadano pretende poner en marcha diferentes actuaciones para la promoción de conductas saludables en los ámbitos educativo, sanitario y comunitario.

Las funciones de la Escuela para el ciudadano son informar, motivar, ayudar, capacitar y fortalecer los conocimientos y habilidades individuales y colectivas para adoptar y mantener conductas saludables

 

Editor: Escuela Cántabra de Salud.
Última modificación: 28/05/2015
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