Niños y adolescentes Consejos para padres de hijos de trato difícil
  • Cuando las relaciones entre padres e hijos son difíciles y existe riesgo de conductas violentas, hay que tener en cuenta que la agresividad de los hijos puedes ser reflejo de la de sus padres o de la que perciben en el entorno familiar. Por eso es importante no emplear la agresividad para que el niño cumpla las normas, pues de esta forma se le está educando en que la violencia sirve para obtener lo que se quiere.

  • Evitar las luchas de poder y la competitividad en el entorno familiar. Es importante escuchar al niño y darle la razón cuando la tenga, pedirle disculpas cuando nos equivocamos y enseñarle a que él haga lo mismo. No aceptar desafíos ni entrar en la pelea que él intente entablar, es mejor mostrarle que no hay discusión entre dos partes si una de ellas busca otra alternativa.
  • Evitar los mensajes culpabilizadores. Si comete un error, conviene señalárselo y corregirle pero no reprochárselo sin más. Evitar la generalización y la personalización con comentarios como "eres un desastre" o "tu cuarto parece una pocilga" o "por tu culpa estamos todos enfadados". Dirigir las críticas hacia conductas concretas y no hacia la persona en general.
  • Impulsar el sentido de la responsabilidad en los hijos, dándoles la oportunidad de asumir tareas en un ambiente tranquilo y cálido. Permitirle equivocarse y rectificar. Ponerle objetivos que influyan en la conducta focalizando la atención, ayudando a mantener el esfuerzo y facilitando el aprendizaje.
  • Enseñarle a tomar decisiones y resolver problemas, buscando soluciones y no culpables. Así aprenderá a enfrentarse a la adversidad y adquirir más control interno (autocontrol), que le permitirá convertir la pasividad en actividad, ponerse metas y tareas para lograrlas y crear nuevos hábitos de comportamiento.
  • Reforzar positivamente las conductas deseables mediante la efusividad, la claridad y la concreción, como por ejemplo "¡cómo me alegro de que esté recogida tu habitación!". Y evitar añadir comentarios negativos cuando le señale algo positivo.
  • Poner límites claros y cumplirlos. Explicarle las consecuencias de su conducta y enseñarle la diferencia entre que cumpla o no lo que se le manda, pues así aprenderá a predecir lo que le va a suceder. En este punto es necesario que los padres vigilen lo que le prometen al niño, con qué le amenazan y si están en condiciones de cumplirlo.
  • Evitar los castigos severos. Conviene que el castigo sea proporcional a lo sucedido, explicado, inmediato y con alternativa a la rectificación, y por supuesto, cumplido.
  • Interesarse por todos los aspectos de la vida de su hijo.
  • Fomentar la independencia y la autonomía.

 

Edición: Escuela Cántabra de Salud
(Fuente: Asociación española de Psiquiatría Infanto - juvenil)
Última modificación: 24/04/2014
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