Conductas saludables Controla el alcohol

El consumo de bebidas alcohólicas ocupa el tercer lugar entre los principales factores de riesgo de mala salud en el mundo y se calcula que causa cada año 2,5 millones de muertes, de las que una proporción considerable corresponde a personas jóvenes. Los problemas relacionados con el alcohol pueden tener repercusiones devastadoras en las personas y en sus familias, y además pueden afectar gravemente a la vida comunitaria.

El consumo de alcohol está relacionado con múltiples problemas de salud: trastornos mentales y de la conducta, problemas gastrointestinales, cáncer, enfermedades cardiovasculares, trastornos inmunológicos, enfermedades óseas, trastornos reproductivos y daños congénitos. Y cuanto mayor es el consumo, mayores son los riesgos.

De ahí que reducir el consumo de alcohol o evitarlo por completo aporte importantes beneficios a la salud. De hecho, todos los riesgos agudos del alcohol se pueden revertir si se elimina el consumo. Y la reducción o la suspensión del consumo de alcohol producen una rápida mejoría de la salud en las enfermedades crónicas como la cirrosis hepática y la depresión.

Los efectos del alcohol

Las bebidas alcohólicas contienen diferentes cantidades de alcohol:

  • La cerveza tiene aproximadamente un 5% de alcohol, aunque algunos tipos pueden tener más.
  • El vino generalmente contiene de un 12 a un 15% de alcohol.
  • Los licores tienen aproximadamente un 45% de alcohol.

El alcohol ingresa al torrente sanguíneo rápidamente tras su ingesta, si bien la cantidad y el tipo de alimento presente en el estómago pueden influir: por ejemplo, los alimentos ricos en carbohidratos y en grasas pueden hacer que el alcohol se absorba más lentamente.

También influye en la velocidad de la absorción la fórmula de la bebida, de forma que una bebida alcohólica carbonatada (con gas) se absorbe más rápidamente.

El alcohol disminuye la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardíaca y el buen funcionamiento del cerebro. Estos efectos pueden aparecer al cabo de 10 minutos y pueden alcanzar su punto máximo en alrededor de 40 a 60 minutos tras la ingesta. El alcohol permanece en el torrente sanguíneo hasta que el hígado lo descompone, de forma que si se bebe alcohol más rápido de lo que el hígado puede descomponerlo, este nivel se elevará. La cantidad de alcohol presente en la sangre se denomina "nivel de alcoholemia". 

Riesgos para la salud

El alcohol incrementa los riesgos de:

  • Alcoholismo o dependencia del alcohol.
  • Caídas, ahogamientos y otros accidentes.
  • Cáncer de cabeza, cuello, estómago, mama.
  • Accidentes automovilísticos.
  • Comportamientos sexuales arriesgados, embarazo no deseado o no planeado e infecciones de transmisión sexual (ITS).
  • Suicidio y homicidio.

 

 

Editor: Gobierno de Cantabria. Consejería de Sanidad.
Última modificación: 21/06/2022
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