Salud A-Z Demencia

Alrededor de 35 millones de personas sufren actualmente demencia en todo el mundo y se prevé que en el año 2050 estas patologías se hayan extendido fundamentalmente por el lejano oriente, el sudeste asiático y el subcontinente indio, y que se hayan convertido en la cuarta causa de muerte a escala mundial. Las demencias afectan sobre todo a las personas mayores. En España, la probabilidad de padecer demencia está en torno al 6%, un porcentaje que se duplica aproximadamente cada 5 años, de tal forma que puede llegar a afectar a más de la mitad de los mayores de 85 años.

¿Qué es la demencia y cuáles son sus causas?

Las demencias son un grupo de enfermedades que se caracterizan por pérdida progresiva de la memoria, el lenguaje y otras capacidades intelectuales de forma lentamente progresiva. Este deterioro acaba incapacitando a la persona para realizar una vida laboral, social y familiar autónoma e independiente.

Las causas fundamentales de las demencias todavía no son bien conocidas. La más frecuente es la enfermedad de Alzheimer, que supone aproximadamente el 50% de todos los casos de demencia y se debe a un progresivo deterioro de las funciones de las células nerviosas cerebrales, las neuronas. Otro tipo frecuente de demencia es la que se origina por la presencia de patología vascular cerebral.

Hay también una serie de factores que predisponen a padecer demencia con mayor frecuencia. Entre ellos, el más importante es la edad, aunque también se consideran factores de riesgo la hipertensión arterial, la diabetes, arritmias cardiacas, altos niveles de colesterol y triglicéridos, etc. Por el contrario parece que un buen nivel educativo y la realización de ejercicio físico y mental son factores que protegerían de algún modo frente a la demencia. La posibilidad de heredar la enfermedad, debido a una anomalía genética, es posible pero rara.

Síntomas de demencia

  • Pérdida de memoria 
    Inicialmente se produce la pérdida de memoria de hechos y recuerdos recientes (de horas o días previos), y con el paso del tiempo se produce también la pérdida de los recuerdos más antiguos así como la capacidad de reconocer a familiares y amigos.
  • Pérdida del lenguaje
    Alteración progresiva de la capacidad de hablar. Al principio muy sutil, con dificultad para encontrar palabras, tendencia a terminar con contestaciones monosilábicas y, finalmente, incapacidad completa para el habla.
  • Otros síntomas
    Afectación paulatina de otras funciones intelectuales como lectura, escritura, cálculo..., y de tareas relacionadas con las actividades instrumentales y básicas de la vida diaria. Pérdida del control de esfínteres. Trastornos del ánimo en forma de depresión y alteraciones de la conducta, que habitualmente son los síntomas peor tolerados por familiares y cuidadores. En fases avanzadas de la enfermedad, incapacidad para andar, pérdida del apetito y aparición de un cuadro de deterioro general grave.

Prevención y medidas generales de tratamiento

No existen tratamientos curativos para la demencia, aunque se pueden establecer recomendaciones preventivas, la mayoría de ellas relacionadas con el estado de salud general, como:

  • Dieta sana y equilibrada (dieta mediterránea)
  • Actividad física.
  • Actividad intelectual sencilla: juegos de mesa, lectura habitual, tocar instrumentos musicales, etc.
  • Todas aquellas actividades encaminadas a mejorar o prevenir las enfermedades cardiovasculares suelen también proporcionar beneficios en la prevención de la demencia.

Desde el punto de vista farmacológico, se pueden emplear dos grupos de medicamentos que han demostrado leves mejorías temporales en las pruebas y test de memoria, en la impresión clínica global de los pacientes y en algunos trastornos conductuales.

Los psicofármacos, habitualmente empleados para controlar los trastornos de conducta de estos pacientes, deben ser empleados con cautela y siempre bajo prescripción facultativa. Esto es debido a su escaso control sobre los síntomas conductuales y los efectos adversos que originan.

Consejos para el cuidado de estos pacientes por parte de sus familiares

Es importante recodar que se trata de una enfermedad lentamente progresiva y debilitante. Muchos de los trastornos de la conducta que presentan estos pacientes tienen una causa concreta, como dolor, presencia de una infección u otra enfermedad que el paciente no es capaz de comunicar.

Es importante, antes de que la enfermedad progrese, adaptar la vivienda con incorporación de medidas de seguridad en la cocina, la instalación eléctrica, la puerta de entrada, etc). Adaptación del baño suprimiendo la bañera y colocando un plato de ducha para facilitar el aseo diario. Eliminación de barreras en habitaciones y pasillos, como muebles, alfombras u otros objetos que entorpezcan el paso. La realización de las actividades de la vida diaria (baño, vestido, utilización del aseo, comida) como una rutina suele ayudar en su desempeño.

¿Cuándo consultar a los profesionales sanitarios?

  • Si presenta un deterioro brusco de las funciones.
  • Si comienza a no controlar esfínteres (orina-heces).
  • Si aparece un trastorno de conducta de difícil manejo.
  • Si hay fiebre, tos, vómitos, estreñimiento, diarrea o cualquier otro síntoma.
  • Si hay alteraciones en el ritmo vigilia-sueño (no duerme por la noche y/o está adormilado durante el día).
  • Si tiene dificultad para comer y/o pierde peso.
  • Si el cuidador principal se siente agobiado o sobrepasado en su tarea.

 

Editor: Escuela Cántabra de Salud.
Última modificación: 28/05/2015
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