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Diabetes Mellitus tipo 2 

La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica conocida desde la antigüedad. Actualmente, hay unos 382 millones de personas con diabetes en todo el mundo, aunque casi la mitad  no están diagnosticadas, y se calcula que para el año 2035 la cifra aumentará hasta los 592 millones. Existen dos tipos de diabetes, tipo 1 y tipo 2, pero la más frecuente es la tipo 2, que supone entre el 85% y el 90% del total de casos. Por lo que respecta a España, hay más de 5 millones de personas mayores de 18 años que padecen DM tipo 2, aunque casi la mitad lo desconocen.

La diabetes mellitus tipo 2 y sus causas 

La DM tipo2 se caracteriza por mantener cifras elevadas de glucosa en la sangre, lo que se conoce como hiperglucemia (alto el nivel de azúcar), y que se produce por una falta de insulina y/o una mala utilización de la misma por parte del organismo. La insulina es una hormona que produce el organismo, concretamente en el páncreas, y que permite que la glucosa pase de la sangre al interior de las células para que éstas puedan utilizarla para obtener la energía que necesitan para funcionar adecuadamente. La glucosa es un tipo de azúcar que se obtiene de los alimentos ingeridos al realizar la digestión y que actúa como "combustible" de las células (como la gasolina para los coches). Así pues, cuando el páncreas produce poca insulina o la que se produce no se puede utilizar correctamente, el nivel de glucosa en la sangre se eleva, y si esta situación se mantiene durante mucho tiempo, se van sucediendo las complicaciones en el organismo, porque la hiperglucemia es muy dañina para las células y los tejidos.

La DM tipo 2 es más común en la edad adulta, aunque cada vez es más frecuente que aparezca en niños y adolescentes, debido sobre todo al incremento de hábitos de vida poco saludables (alimentación inadecuada y falta de actividad física) que conllevan un aumento de la obesidad, uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de diabetes.

Si bien es cierto que no existe una causa concreta para desarrollar DM tipo 2, sí existen factores de riesgo que predisponen a una persona para padecerla. Algunos de ellos no se pueden modificar, como la edad (a mayor edad, mayor riesgo) o tener antecedentes de diabetes en la familia; pero otros sí son modificables, con lo que se puede evitar y/o retrasar la aparición de la DM tipo 2. Entre ellos se encuentran, fundamentalmente, el sobrepeso y la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo, la hipertensión arterial, las alteraciones del colesterol y los malos hábitos de alimentación.

Primeros síntomas de la enfermedad 

La DM tipo 2 es una patología silente, es decir, que los síntomas típicos no suelen aparecer de una manera clara, lo que hace que pueda confundirse con otras alteraciones o simplemente pasar desapercibida. Esta es la razón por la que tantas personas desconocen que son diabéticas. Entre los síntomas típicos, destacan los siguientes: la polidipsia (tener mucha sed), la poliuria (orinar mucho) y la polifagia (tener mucho apetito), de ahí que se la conozca también como "la enfermedad de las 3 p". Pero hay otros muchos síntomas que pueden hacer sospechar que se padece diabetes, como pérdida de peso, cansancio, infecciones frecuentes, picores y piel reseca, etc.

En cuanto al diagnóstico, lo habitual es que se haga mediante un análisis de sangre. Los valores normales de glucemia en ayunas deben ser inferiores a 100 miligramos/decilitro; si están por encima de 126 mg/dl en ayunas o son superiores a 200 mg/dl después de comer, se debe repetir el análisis y, si se confirman dichas cifras, la persona padece diabetes. Por otra parte, si en ayunas los valores están entre 100mg/dl y 126mg/dl, se puede hablar de prediabetes, la fase previa al desarrollo de DM tipo 2.

Prevención y medidas generales de tratamiento 

Como se ha dicho anteriormente, existen factores de riesgo de diabetes que son modificables y sobre los que se puede actuar y, por lo tanto, prevenir, retrasar y/o evitar la aparición de la DM tipo 2. Entre ellos, deben evitarse y corregirse los siguientes:

  • El sobrepeso y/o la obesidad, sobre todo la obesidad abdominal.
  • El sedentarismo. Es necesario mantener una vida activa moderada, por ejemplo, caminando 30 minutos diarios.
  • Los malos hábitos en nutrición. Es muy importante tener una alimentación variada, rica en verduras, legumbres y fruta.
  • El tabaquismo. Debe suprimirse totalmente este hábito nocivo para el organismo.
  • El consumo excesivo de sal.
  • La hipertensión.
  • Los elevados niveles de colesterol.

A día de hoy no existe ningún tratamiento curativo para la DM tipo 2, pero sí para controlarla adecuadamente y con ello aumentar la cantidad y la calidad de vida. La finalidad del tratamiento es mantener los niveles de glucosa en sangre lo más cercanos posible a los valores normales, para evitar la aparición de complicaciones en los ojos, los riñones, las arterias, el corazón o los pies. Por tanto, es fundamental la adhesión al tratamiento, mantener unos hábitos de vida saludables y realizar controles médicos periódicos. Por lo que se refiere al tratamiento actual de la diabetes, se basa en los siguientes pilares:

  • Alimentación saludable.
  • Ejercicio diario moderado.
  • Fármacos (orales e inyectables).

Consejos de autocuidado en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 

La DM es una de esas enfermedades en las que es fundamental la adopción de adecuados hábitos de vida. Las pautas que debe seguir una persona diabética son las mismas que debería seguir una persona que quiera tener una vida sana, que, además, ayudan a prevenir muchas otras enfermedades. Entre estas pautas destacan las siguientes:

Alimentación

  • Seguir una alimentación variada, con aporte diario de frutas y sobre todo verduras y hortalizas abundantes, tanto en la comida como en la cena, controlando el consumo diario de hidratos de carbono (pan, pasta, patatas, arroz y legumbres).
  • Evitar las formas de cocinado con muchas grasas y calorías (fritos, rebozados, empanados); disminuir el consumo de grasas animales; consumir más pescado y carnes blancas; y evitar la ingesta de dulces y bollería, sobre todo la industrial.
  • Realizar de 3 a 5 comidas diarias ligeras, en vez de pocas comidas copiosas. Además, es fundamental un desayuno completo con leche o derivados, pan y fruta.
  • El consumo de alimentos integrales también es importante porque, aunque aportan las mismas calorías que los no integrales, generan una mayor sensación de saciedad y ayudan a evitar problemas intestinales.
  • Reducir el consumo de alcohol a lo recomendado: un vaso de vino en la comida.

Actividad física

Es clave mantener una vida activa, con ejercicio diario moderado, como caminar unos 30 minutos al día. A se disminuyen los niveles de glucosa y se controla el peso y la persona se mantendrá más tiempo en forma.

Uso, administración y conservación de medicamentos y material

  • Si se administra insulina, cambiar la aguja tras cada pinchazo y rotar todos los días la zona de inyección.
  • La insulina que se utilice debe estar fuera del frigorífico y, el resto dentro, pero en una zona donde no se congele. 
  • En los viajes en avión, llevar la insulina en el equipaje de mano (en la bodega del avión se congelaría).

Adhesión al tratamiento

  • Realizar el tratamiento tal y como indiquen los profesionales que controlan la patología del paciente.
  • Acudir a las revisiones programadas tanto con el médico como con la enfermera, quienes proporcionarán al paciente los conocimientos necesarios para un buen cuidado y control adecuado de la patología.
  • Si se ha indicado realizar autocontroles (mirar el azúcar en casa), debe hacerse a las horas estipuladas y llevarlos a la enfermera o al médico.

Otros consejos

  • Llevar siempre azucarillos o pastillas de glucosa para tratar posibles hipoglucemias (bajadas de azúcar), que se pueden producir sobre todo cuando se utiliza insulina. Los principales síntomas de la hipoglucemia son sudoración, sensación de hambre, nerviosismo, visión borrosa, malestar o sequedad de boca. Puede variar de una persona a otra, por lo que ante la duda se debe tomar un azucarillo o una pastilla de glucosa, o un zumo o una bebida azucarada, y después, un trozo de pan o galletas para evitar que vuelva a bajar el nivel de azúcar.
  • Lavar a diario los pies y, muy importante, secar muy bien entre los dedos sin dejar restos de humedad; revisarlos con regularidad para ver si hay durezas o heridas); no cortar la uñas sino limarlas, y acudir al podólogo por lo menos una vez al año.
  • Utilizar un calzado adecuado, que sea amplio y ancho de puntera, de cuero, y contar con varios pares disponibles si es posible. Al comprar calzado, mejor hacerlo a última hora de la tarde. Utilizar calcetines de algodón.
  • Vacunarse frente al neumococo y todos los años contra la gripe (las enfermedades crónicas como la diabetes son una de las principales indicaciones de la vacunación antigripal).

¿Cuándo consultar a los profesionales? 

  • Si aparece fiebre.
  • Si hay cifras elevadas o muy bajas de glucemia.
  • Si surgen dudas sobre el tratamiento o sobre cómo actuar en alguna situación concreta (olvidos, dosis de los medicamentos, forma de tomarlos, etc.).
  • Ante cualquier infección o lesión en la piel que no cure bien.

 

La persona diabética tendrá que convivir con la enfermedad toda la vida, por lo que es fundamental llevar un estilo de vida saludable

 

Editor: Escuela Cántabra de Salud.
Última modificación: 27/11/2019
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