Salud A-Z Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) afecta a unos 210 millones de personas en el mundo, y se prevé que en el año 2020 esta patología se habrá convertido en la cuarta causa de muerte en todo el mundo. En España se estima que un 10% de los mayores de 40 años padece EPOC, aunque más del 70% de ellos están sin diagnosticar.

¿Qué es la EPOC y cuáles son sus causas?

La EPOC produce una dificultad cada vez mayor para respirar, debido a una bronquitis crónica (inflamación de los bronquios con producción de mucosidad) y al enfisema, que a la larga va a provocar la destrucción del tejido pulmonar. Aunque pueden darse por separado, lo más frecuente es que la EPOC sea una combinación de enfisema y bronquitis.

La principal causa de la EPOC es el tabaquismo. Cuanto más tiempo y más cigarrillos fume una persona, mayor probabilidad tendrá de desarrollar EPOC, pero también puede producirse en fumadores pasivos.

Sin embargo, hay otros factores que también favorecen la enfermedad, como cocinas y sistemas de calefacción de leña, carbón, polvo y sustancias químicas, polución atmosférica...

Síntomas de EPOC

Disnea: falta de aire o dificultad para respirar.
Tos y expectoración, que casi siempre precede el comienzo de la disnea.
Infecciones respiratorias frecuentes.
Intolerancia al ejercicio: fatiga y debilidad en las piernas al final del ejercicio.
Otros síntomas: anorexia y pérdida de peso en fases avanzadas de la enfermedad; sueño excesivo durante el día debido a los trastornos respiratorios durante el sueño (apnea), que no permiten descansar bien.

La bronquitis crónica se define por la presencia de tos y expectoración durante más de 3 meses al año y durante más de 2 años consecutivos.

Y se debe sospechar que una persona puede tener EPOC si fuma, es mayor de 40 años y tiene síntomas respiratorios, aunque para confirmar el diagnóstico es necesario practicarle una espirometría, prueba que mide la capacidad pulmonar.

Prevención y medidas generales de tratamiento

Aunque no existe un tratamiento que cure la EPOC, sí puede prevenirse y hay tratamientos para controlar los síntomas y hacer que la enfermedad avance más lentamente. Igualmente se puede mejorar la calidad de vida y el pronóstico de los pacientes con EPOC. Esto supone mejorar la tolerancia al ejercicio y el estado de salud y al mismo tiempo prevenir las complicaciones.

La mayor parte de los medicamentos usados en el tratamiento de la EPOC se administran por vía inhalatoria.

  • La inhalación es un procedimiento que hace que los medicamentos lleguen a los bronquios y al pulmón con la respiración (inspiración).
  • Tomar estos medicamentos por vía inhalatoria no es tan fácil como tomar una pastilla o un comprimido, por lo que es necesario un aprendizaje.

Consejos de autocuidado en pacientes con EPOC

  • Dejar de fumar es lo más importante en el tratamiento de la persona que sufre EPOC. Es la única medida que se ha demostrado útil para frenar la enfermedad.
  • Como enfermos crónicos que son, los pacientes con EPOC deben vacunarse frente a la gripe cada año y frente al neumococo cada cinco años, para disminuir el riesgo de contraer infecciones (sobre todo las neumonías) que empeoren el estado de salud.
  • La realización de ejercicio físico regular (sobre todo, caminar) es recomendable en cualquier momento de la enfermedad. El ejercicio ayuda a mantener la fuerza muscular en las piernas. Es necesario aumentar poco a poco la distancia y el tiempo que se emplea en caminar.
  • En casa, evitar el aire frío y los cambios bruscos de temperatura, evitar respirar humo de tabaco y reducir la contaminación eliminando el humo de la chimenea y otros irritantes. Esto disminuirá la posibilidad de contraer infecciones respiratorias.
  • Seguir una dieta saludable a base de pescado, carnes blancas o magras y frutas y verduras. Evitar las comidas pesadas, alimentos flatulentos (legumbres, coles, etc). Las personas con exceso de peso deben adelgazar.
  • Evitar consumir bebidas alcohólicas y beber agua -recomendable 1,5 litros diarios- para favorecer la fluidificación de las secreciones respiratorias. 

¿Cuándo consultar a los profesionales sanitarios?

  • Cuando se agrava la disnea.
  • Si las secreciones (flemas) aumentan, cambian de color o de consistencia (se hacen más espesas) o si aparecen con sangre.
  • Fiebre superior a los 38º C.
  • Dolor intenso en el costado.
  • Somnolencia excesiva o continuada.
  • Dolores de cabeza intensos por las mañanas.

 

Editor: Escuela Cántabra de Salud.
Última modificación: 28/05/2015
Comentarios sobre el contenido tú decides.