Conductas saludables Resfriados y gripes

La gripe y el catarro son dos de las infecciones respiratorias más frecuentes durante los meses fríos.

Se encuentran por tanto entre las causas más comunes de visita al centro de atención primaria, además de provocar un alto índice de absentismo laboral y escolar.

  • Resfriado o catarro común

    ¿Qué es?

    Es una infección vírica del revestimiento interno de la nariz, los senos paranasales, la garganta y las vías respiratorias altas.

    El resfriado común es una de las enfermedades más frecuentes. Son muchos los virus causantes de resfriados, pero los rinovirus (de los que hay 100 subtipos) están implicados más frecuentemente que otros. Los resfriados causados por rinovirus son más frecuentes en primavera y otoño; otros virus causan resfriados en otras épocas del año.

    Estos virus se propagan sobre todo al entrar en contacto con secreciones nasales de una persona infectada, bien a través de las manos o de las gotitas de saliva microscópicas que quedan en suspensión en el aire. Los virus penetran así en el aparato respiratorio de la persona sana produciendo un nuevo resfriado.  El resfriado es especialmente contagioso en los primeros 1 o 2 días tras el comienzo de los síntomas.

    Aunque se llama resfriado y es más frecuente en otoño e invierno, lo cierto es que la exposición al frío no causa el resfriado ni aumenta la susceptibilidad a infecciones.

    Los síntomas comienzan entre 1 y 3 días después de la infección. Por lo general, el primer síntoma es malestar en la garganta o nariz. Después aparecen los estornudos, congestión nasal y malestar. La fiebre no es frecuente pero al principio de la enfermedad puede aparecer con carácter leve.

    Las secreciones de la nariz son primero acuosas y claras y pueden molestar por su abundancia; después se tornan más espesas, opacas, de color amarillo verdoso y menos abundante. Muchas personas también tienen tos. Los síntomas desaparecen habitualmente al cabo de 4 a 10 días, aunque la tos a menudo persiste durante la segunda semana.

    A veces, la enfermedad puede prolongarse si aparecen complicaciones. Las infecciones por rinovirus a menudo desencadenan ataques de asma en las personas con esta enfermedad. También pueden producirse algunas infecciones bacterianas del oído medio (otitis media) o sinusitis. Estas infecciones están favorecidas por la congestión nasal, que impide el normal drenaje de la zona y provoca una retención de secreciones que facilita el crecimiento bacteriano. Otras personas pueden presentar infecciones bacterianas en las vías respiratorias bajas (bronquitis secundarias o neumonía).

  • Gripe

    ¿Qué es?

    La gripe es la infección de los pulmones y las vías aéreas por uno de los virus de la influenza. Produce fiebre, congestión nasal, dolor de garganta, tos, dolor de cabeza (cefalea), dolores musculares (mialgias) y una sensación de malestar general.

    Cada año, en todo el mundo, aparecen brotes generalizados de gripe durante el final del otoño o al comienzo del invierno,dando lugar a una epidemia que normalmente es producida por una sola cepa del virus.

    Existen dos tipos de virus de la influenza, A y B, y muchas cepas diferentes dentro de cada tipo, pero todas ellas producen cuadros similares. Cada año, la cepa del virus responsable de los brotes es ligeramente diferente respecto a años anteriores, lo que hace que las vacunas que eran efectivas el año pasado, este año ya no lo sean.

    La gripe produce síntomas mucho más graves que el resfriado común y puede afectar a las vías respiratorias bajas.

    El virus de la gripe se transmite por inhalación de gotitas provenientes de la tos o de los estornudos de una persona infectada, o bien por contacto directo con sus secreciones. A veces la enfermedad se transmite por la utilización de objetos domésticos previamente usados por personas infectadas.

    Los síntomas comienzan entre 24 y 48 horas tras la infección, siendo los escalofríos o sensación de frío las primeras manifestaciones de la gripe. La fiebre es habitual durante los primeros días y la temperatura puede ascender a 39 o 39,5ºC. Es habitual dolor en el cuerpo, especialmente en espalda y piernas. La cefalea suele ser intensa, se acompaña de dolor alrededor y detrás de los ojos y puede acentuarse por la luz.

    Al principio, los síntomas respiratorios suelen ser relativamente leves: garganta irritada y dolorosa, tos seca y congestión nasal. Posteriormente la tos puede intensificarse y acompañarse de esputo. La pérdida de olfato es habitual.

    La mayoría de los síntomas remiten a los 2 o 3 días. Sin embargo, la fiebre puede durar hasta cinco días, la tos puede persistir durante 10 días o más y la irritación de las vías respiratorias puede no resolverse completamente hasta después de 6 u 8 semanas. La debilidad y el cansancio se prolongan durante varios días y en ocasiones semanas.

    La complicación más frecuente de la gripe es la neumonía. Puede ser vírica, cuando es el mismo virus de la influenza el que se disemina dentro de los pulmones, o bacteriana cuando son bacterias no relacionadas (como neumococos) las que atacan a las personas con las defensas debilitadas.

  • Terapia Natural

     Sistema inmune

    El sistema inmune es el encargado de defendernos de los agentes infecciosos externos así como de eliminar células extrañas y aquellas que crecen anormalmente y eventualmente pueden terminar convirtiéndose en células cancerosas.

    Así, las infecciones, incluso los resfriados leves, se desarrollan más fácilmente cuando el sistema inmune está debilitado. En estas circunstancias puede ocurrir que la infección dañe al propio sistema inmune, debilitando a su vez la resistencia a futuras infecciones.

    En los casos de catarros o gripes recurrentes, la medicina natural se centra en potenciar el sistema inmunológico. En caso de que la infección ya se haya desarrollado existe una amplia variedad de vitaminas, minerales, alimentos o plantas medicinales que pueden mitigar los síntomas y ayudarnos a vencer más rápidamente la enfermedad.

     Vitamina C

    La vitamina C es un estimulante natural del sistema inmune. Se ha demostrado su capacidad antivírica y antibacteriana, pero su principal efecto es la mejora del sistema inmune, además de tener efectos inmunoestimuladores.

    Muchos estudios avalan la utilidad de la vitamina C en la prevención y el tratamiento de los resfriados, tanto porque puede reducir el riesgo de contraerlo como porque ayuda a reducir la gravedad o la duración de los síntomas.

    Precauciones: El consumo de vitamina C es seguro, si bien a altas dosis pueden presentarse molestias gastrointestinales y diarrea. Se recomienda su uso con prudencia en pacientes con historial clínico de cálculos renales de oxalato cálcico. En aquellos pacientes en tratamiento con anticoagulantes, se debe limitar la ingesta de  vitamina C.

     Zinc

    El zinc interviene en gran variedad de funciones celulares, entre ellas las relacionadas con la inmunidad. Niveles bajos de zinc, incluso leves deficiencias, se asocian con menor resistencia a las infecciones tanto por virus, bacterias u hongos.

    Habitualmente existe deficiencia de zinc en la alimentación, especialmente en las personas ancianas.

    Si se elige suplementar con zinc conviene saber que la mayor biodisponibilidad se encuentra en las formas orgánicas (como citrato, gluconato, picolinato y aminoquelado) y son mejor toleradas.

    Precauciones: Cuando se ingieren con el estómago vacío pueden provocar náuseas y otras molestias digestivas. Por lo tanto se recomienda administrar después de las comidas. No deben superarse los 100 mg al día ni prolongar el tratamiento ya que podría ocasionarse un desequilibrio con los iones de cobre.

     Vitamina A y betacaroteno

    Generalmente, se conoce a la vitamina A como la vitamina antiinfecciosa, debido a que es necesaria para el normal funcionamiento del sistema inmune. Las células de la piel y las mucosas que recubren las vías aéreas, el tracto digestivo y tracto urinario funcionan como una barrera y forman la primera línea defensiva frente a la infección. El retinol y sus metabolitos mantienen la integridad de estas células.

    Los individuos con déficit de vitamina A son más susceptibles a enfermedades infecciosas en general, pero especialmente a las causadas por virus. Además, durante la infección los depósitos de vitamina A se reducen drásticamente.

    Precauciones: no se deben emplear dosis altas de vitamina A durante el embarazo (no exceder 5.000 UI/día). Si se requieren suplementos, los complejos de carotenoides ayudan a incrementar la actividad de la vitamina A sin que haya riesgo de toxicidad.

    Las personas con alguna enfermedad hepática o elevado consumo de alcohol pueden presentar riesgo de toxicidad hepática debido a la suplementación con vitamina A. Así mismo los fumadores deben evitar los betacarotenos sintéticos y obtenerlos de fuentes naturales como la zanahoria.

     Própolis

    El propóleo o própolis es un producto que las abejas elaboran con las resinas y exudaciones de las yemas de ciertos árboles, especialmente coníferas. Las transportan al interior de la colmena y las modifican posteriormente con las propias secreciones de los insectos (ceras y secreciones salivares).

    Se han aislado más de 180 compuestos en el propóleo. Entre ellos los flavonoides (contiene 500 veces más que las naranjas), con propiedades antioxidantes que potencian la absorción de la vitamina C. Poseen capacidad antibacteriana, propiedades antiinflamatorias, estimulan la formación de colágeno y protegen las células. 

    Su uso como complemento de la alimentación se fundamenta en sus propiedades inmunoestimulantes, así como en su actividad antimicrobiana. Una de las aplicaciones más habituales es la prevención y disminución en la duración del catarro común. 

    El própolis también tiene efectos inhibidores frente a los virus de la gripe, por lo que es útil para prevenirla.

    Precauciones: carece de contraindicaciones y efectos secundarios a las dosis recomendadas. Por precaución no se recomienda a personas con asma y diabetes.

     Miel y limón

    Tanto la miel como el limón tienen capacidad significativa para inhibir el crecimiento de microbios que pueden causar infección. Además el contenido en vitamina C del limón puede fortalecer el sistema inmune o ayudar a tratar los síntomas del resfriado.

    La miel también contiene propiedades antivirales y ayuda a luchar contra los catarros, además de ser eficaz para suprimir la tos y contribuir  a dormir durante los resfriados, especialmente en niños.

    Si bien no existen pruebas de que la miel y el limón puedan ayudar a prevenir el catarro o gripe, si pueden ayudar a mitigar los síntomas. 

  • Fitoterapia

    Existen numerosas plantas medicinales utilizadas tradicionalmente como antivíricas, antibacterianas, antipiréticas, expectorantes o inmunoestimulantes. Entre las más utilizadas destacan: orégano, tomillo, romero, astrágalo, regaliz, abedul, drosera, eucalipto, llantén, sauce blanco, jengibre, ajo, menta, saúco, grosellero negro, etc.

    Además de las plantas medicinales, cada vez se conoce más sobre las propiedades de los hongos medicinales sobre el sistema inmune, siento capaces no solo de potenciarlo sino de modularlo, es decir, ayudan a obtener una respuesta del cuerpo más eficaz frente a las infecciones. Destacan: maitake, shiitake, reishi, champiñón del sol, cordyceps, etc.

     Equinácea

    Se trata de la planta más usada en Estados Unidos para el tratamiento de las infecciones respiratorias, principalmente por sus propiedades estimulantes sobre el sistema inmune.

    Se ha demostrado que la equinácea reduce los síntomas y duración de la gripe y el catarro; sin embargo, no existe tanta evidencia en cuanto a la prevención. 

    Precauciones: No se recomienda su uso en embarazo, lactancia y enfermedades hepáticas, así como en enfermedades autoinmunes. Se sospecha que su ingestión prolongada puede reducir su eficacia como estimulador inmune a largo plazo, por lo que se recomienda ingerirla durante 8 semanas y descansar una.

     Ajo

    El ajo es conocido por sus propiedades antimicrobianas, pero además posee una capacidad importante de reducir la congestión de las mucosas, lo que le convierte en un buen expectorante.

    Los estudios disponibles hasta ahora han encontrado que los individuos que recibieron suplementos de ajo son menos propensos a padecer catarro y se recuperan con  más rapidez en caso de infectarse. Se ha demostrado además la actividad inmunoestimuladora del ajo.

    Precauciones: los suplementos de ajo no se deben administrar en el embarazo y lactancia. Por su acción anticoagulante, tampoco se recomiendan en trompocitopenias y hemorragias activas, ni junto a medicamentos anticoagulantes. No se recomienda ingerirlo justo antes ni después de una intervención quirúrgica.

     Jengibre

    El jengibre se ha utilizado tradicionalmente como remedio contra infecciones, tanto intestinales como respiratorias. Esta raíz posee componentes con propiedades analgésicas, antihistamínicas, antipiréticas (ayuda a bajar la fiebre) o antitusivas.

    Se considera útil para aliviar la fiebre, la congestión y los dolores musculares propios de la gripe. Si se presenta un caso de catarro el jengibre puede ser útil para ayudar a expectorar y rebajar la fiebre si hubiera.

    Precauciones: No se recomienda consumir altas dosis de jengibre a personas hipertensas ni con cálculos biliares. Puede interferir con medicamentos como anticoagulantes, antidiabéticos o antihipertensivos. 

  • Recomendaciones generales

     Ejercicio físico

    Realizar una actividad física moderada y de manera regular se ha demostrado útil a la hora de estimular algunos aspectos de la respuesta inmunitaria. Por el contrario, el ejercicio intenso puede conducir a un estado de inmunosupresión y provocar, por tanto, mayor susceptibilidad a padecer infecciones.

     Dieta

    Durante la infección conviene no forzar la ingesta de alimentos si el enfermo no tiene apetito. Es favorable aumentar el consumo de zumos de vegetales y frutas frescas. 

     Hidratación

    Ingerir líquidos en procesos gripales y catarrales proporciona varias ventajas. Cuando las membranas mucosas que recubren el tracto respiratorio se deshidratan, lo que genera un ambiente mucho más óptimo para el virus. Beber mucho líquido y utilizar un vaporizador permite que mantener el tracto respiratorio hidratado. Beber mucho líquido también mejora la función de los leucocitos.

    El tipo de líquido que se beba es importante: las bebidas azucaradas (incluso los zumos naturales) reducen la capacidad de los leucocitos para matar bacterias. Es más recomendable el uso de caldos vegetales calientes caseros o infusiones de plantas.

     Descanso

    Durante el descanso, y más concretamente durante el sueño, se liberan sustancias beneficiosas para el sistema inmune. Es por ello que durante una gripe o catarro nos sentimos más cansados, con dolor muscular, etc.

    Todo ello invita a realizar una mínima actividad y descansar.

 

Editor: Escuela Cántabra de Salud.
Última modificación: 27/3/2015
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