Conductas saludables Intoxicaciones por ingesta de pez globo

El hallazgo en los últimos años de algunos ejemplares de pez globo en aguas españolas (también del Cantábrico) ha causado cierta alerta entre la población, debido a su potencial peligrosidad, ya que es tóxico para el ser humano.

Dentro de la denominación 'pez globo' se incluyen varias especies de Lagocephalus, algunas de ellas consideradas altamente venenosas, y todas tienen como característica principal la forma redonda que adopta el animal para escapar de sus depredadores cuando se siente atacado o amenazado.

En concreto, la especie que aparece en las costas de Cantabria es el `Lagocephalus lagocephalus', que mide unos 60 cm. y no tiene escamas salvo en el vientre, que es también la parte del cuerpo que se hincha. Vive a una profundidad de entre 10 y 100 metros, por lo que puede ser pescado con caña.

El pez globo recibe también otros nombres, como globito, sapo, zambombo, pez botella, pez tambor, tolomino, pez bolsa, búcaro, fugu, etc, según la zona geográfica. En algunos medios de comunicación ha aparecido también como tamboril, pero hay que tener cuidado con los localismos de los puertos de mar, puesto que en algunos lugares, como Laredo, el tamboril es el 'Lophius pescatoris', una clase de rape al que también llaman sapu o sapo y que no tiene ninguna relación con el pez globo.

Tetrodotoxina

De las diez especies del género Lagocephalus, el más tóxico es el 'Lagocephalus lunaris', seguido por el 'L. scelaratus'. En un segundo escalón están el 'Lagocephalus lagocephalus' y el 'L. inermis'.

La peligrosidad del pez globo radica en su toxina: la tetrodotoxina (TTX), que está presente en la carne, la piel y sobre todo el hígado del pez -donde alcanza la mayor concentración- y que es capaz de causar la muerte, ya que permanece en el pescado incluso después de hervirlo y cocinarlo.

Clínica de la intoxicación

La carne del pez globo produce una sensación ligeramente electrizante y hormigueante en la boca, capaz de adormecer levemente la lengua. Una vez en el organismo, la TTX bloquea los canales de sodio de las células y causa parálisis de músculos y nervios.

Tras consumir pez globo y dependiendo de la dosis de TTX ingerida, el cuadro clínico de la intoxicación se inicia con parestesias (sensación de hormigueo o adormecimiento) en lengua y labios, dolor de cabeza y vómitos. En una segunda fase aparecen dificultad respiratoria y movimientos anormales, debidos a la parálisis muscular.

A continuación, la parálisis muscular se va extendiendo y generalizando por todo el cuerpo, hasta producir disfagia (dificultad para tragar) y dificultad respiratoria, al mismo tiempo que se dilatan las pupilas y cae la tensión arterial. Finalmente, sobreviene la muerte por asfixia o por fallo cardíaco.

La toxina del pez globo produce también destrucción de hematíes (glóbulos rojos, las células que transportan el oxígeno a los tejidos), que causa anemia hemolítica, la cual a su vez puede ocasionar un fallo renal o un fallo multiorgánico.

No existe antídoto que neutralice la toxina del pez globo, por lo que ante una intoxicación únicamente pueden adoptarse medidas de soporte vital y efectuar un lavado gástrico para que el organismo depure la toxina.

Prohibido su consumo

Es lógico por tanto comprender que estén prohibidas la pesca y la comercialización del pez globo en todas sus variedades. Las lonjas y los pescadores deben estar al tanto de las normativas al respecto, por lo que, en principio, el pez globo no debe representar ningún riesgo.

En España, es difícil que un pez globo venenoso llegue a la mesa de un restaurante, ya que hay una normativa europea que lo prohíbe (Reglamento 853/2004, por el que se establecen normas específicas de higiene
de los alimentos de origen animal).

Además, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, encargada de regular todo alimento que es manipulado, comercializado y consumido en el país, prohíbe el consumo de las especies tóxicas de pez globo en establecimientos públicos.

En el caso de que algún pescador de caña capture un pez globo, debe actuar con prudencia, guardarlo en fresco o congelado y alertar a las autoridades pesqueras o sanitarias.