Niños y adolescentes Programa de prevención de la violencia filio-parental

Las conductas violentas de los hijos hacia sus padres se han atribuido frecuentemente a una mala socialización y a determinados déficits de educación en el seno de la familia (Garrido 2007, 2008), algo que se corresponde con la percepción que la comunidad científica tiene del problema desde hace algunas décadas.

Actualmente, la explicación más extendida es que los menores con este tipo de comportamiento son personas temperamentales y predispuestas a la tiranía, cuyos padres no pueden enfrentarse a las exigencias de socialización que les plantean tales circunstancias. Una teoría que no se corresponde con la idea de que es la negligencia paterna la única causa de esa violencia (Garrido 2007, 2008).

Los hijos que ejercen violencia psicológica y/o física contra sus ascendientes tienen edades comprendidas entre los 14 y los 19 años y son mayoritariamente varones.

Vías que conducen hacia la violencia contra los padres 

  • Haber sido objeto de malos tratos por parte de los padres, en sus diversas variantes, por comisión u omisión. 
  • Haber sido testigos de violencia doméstica en sus hogares.
  • Padecer un trastorno mental (esquizofrenia).

Factores que favorecen las conductas violentas

Falta de establecimiento de normas y límites desde edades tempranas. Familias monoparentales. Carecer de habilidades parentales...

No obstante, si bien estos factores pueden favorecer los comportamientos violentos, no son determinantes, pues estas conductas también aparecen en familias con pautas educativas normalizadas.

Primeras señales

Pérdidas evidentes de autoridad y manifestaciones confusas de afecto por parte de los padres, que dan lugar a un escaso reconocimiento por parte de los hijos, los cuales canalizan sus reacciones en forma de ira, insultos, vejaciones, conductas agresivas, etc...

¿Qué hacer para afrontar la situación?

En niños de corta edad, es preciso ir estableciendo límites progresivamente de forma clara. Evitar actuar bajo los efectos del enojo que surge como emoción normal y lógica ante determinadas situaciones. En adolescentes, reforzar el establecimiento de límites con mayor rigor, en coordinación con el centro educativo, el centro de salud y el resto de la red comunitaria que participa en la educación del menor.

¿Cuándo consultar a un profesional?

Es recomendable consultar con un profesional en el caso de que los padres se vean desbordados por los complortamientos agresivos o violentos de sus hijos; cuando se detecte una pérdida evidente de autoridad que se mantiene en el tiempo; cuando se observe una tendencia obsesiva por llevar a cabo sus propósitos por encima de la opinión y del permiso de los padres.

La característica principal del menor violento es que sus conductas agresivas no son aisladas, sino que muestra una tendencia obsesiva por llevar a cabo sus propósitos por encima de la autoridad y la supervisión de sus padres

La Subdirección de la Infancia del Gobierno de Cantabria ofrece a estos menores conflictivos y a sus familias un abordaje multidisciplinar con el fin de prestarles una atención integral.

Lo hace mediante un programa destinado a padres e hijos, con talleres específicos y adaptados a cada caso, para ofrecer una pronta respuesta a todo tipo de familias con estos problemas.

En algunos casos, interviene también, de forma coordinada, la Unidad de Salud  Infanto-Juvenil con el fin de descartar determinadas patologías, ya que en ocasiones las conductas violentas son consecuencia de problemas que necesitan un abordaje sanitario.

Apoyo/ayuda familiar

Subdirección de Infancia, Adolescencia y Familia
Calle Canalejas nº 42 - Santander
Teléfono: 942 200 010

Autor: Servicio a la Infancia, Adolescencia y Familia
Última modificación: 1/04/2014
Comentarios sobre el contenido: tú decides