Salud A-Z Enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad inflamatoria intestinal afecta por igual a hombres y mujeres. Puede presentarse en cualquier etapa de la vida, aunque el diagnóstico se hace más habitualmente en pacientes de entre 20 y los 40 años.

¿Qué es la enfermedad inflamatoria intestinal?

La denominación enfermedad inflamatoria intestinal, que se abrevia frecuentemente como EII, se emplea para referirse a una serie de patologías que afectan predominantemente al intestino y que se caracterizan porque producen una inflamación crónica. El término agrupa varias enfermedades, pero sobre todo la enfermedad de Crohn (EC) y la colitis ulcerosa (CU). En personas en las que no está claro cuál de las dos padecen, se denomina colitis indeterminada.

El carácter crónico de la EII se manifiesta en que tanto la EC como la CU cursan con brotes de actividad durante los cuales aparecen los síntomas característicos, que suelen durar un tiempo y luego cesan para reaparecer a lo largo de los años. Durante los periodos sin síntomas, los pacientes pueden hacer una vida normal.

  • En la CU se produce una inflamación en forma de úlceras más o menos profundas, en función de la gravedad, localizada en la mucosa del intestino grueso (colon).
  • La EC puede producir inflamación de cualquier zona del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, aunque es la parte final del intestino delgado (íleon terminal) la zona más afectada, asociada o no a la afectación del colon.

¿Cuáles son las causas de la enfermedad?

La causa de la EII es desconocida, por lo que identificar el origen de las diferentes variantes es el objetivo de los investigadores. Las EII aparecen en individuos genéticamente predispuestos en los que la conjunción de factores ambientales exteriores y la acción de las bacterias intestinales da lugar a una respuesta inflamatoria anómala que se perpetúa en el tiempo produciendo la enfermedad.

Manifestaciones y síntomas

Los síntomas varían en función de la gravedad de la enfermedad. Suelen comenzar poco a poco y a veces pasan meses hasta que el paciente decide consultar al médico.

Es muy importante saber que en estas enfermedades los síntomas suelen tener tendencia recidivante, es decir, que alternan periodos de actividad (brotes), en que el paciente se encuentra mal, con otros en los que la enfermedad 'se apaga' (fases de remisión). Algunos pacientes presentan síntomas graves y/o complicaciones que precisan ingreso hospitalario para su manejo y tratamiento.

  • Síntomas digestivos de la CU
    Los más importantes son la diarrea de heces mezcladas con sangre y en ocasiones moco, que produce dolor al pasar por el ano y después alivia. Las ganas de defecar a veces se sienten con mucha necesidad (urgencia), incluso por la noche cuando los pacientes duermen, o con una fuerte sensación de tener que evacuar el intestino pero sin poder hacerlo (tenesmo).
  • Síntomas digestivos de la EC
    Dependen de dónde esté localizada la enfermedad en el tubo digestivo y por tanto pueden ser muy variados. En la enfermedad del colon los síntomas suelen ser similares a los de pacientes con CU. Es característico el dolor abdominal con retortijones (dolor cólico), localizado alrededor del ombligo y en la parte inferior derecha del abdomen. También existe más predisposición a tener fisuras alrededor del ano, que pueden complicarse en fístulas y coleciones de pus.
  • Manifestaciones extraintestinales de la EII
    Afectan hasta al 25% de los pacientes con EII, si bien del 15-20% presentan artralgias (dolor en las articulaciones), mientras que el resto tienen patología inflamatoria franca en otros órganos y sistemas. Algunas complicaciones pueden presentarse aun antes de hacerse el diagnóstico de EII, y otras pueden presentar una evolución independiente de la EII. Las complicaciones extraintestinales incluyen espondilitis anquilosante, eritema nodoso, hypoderma gangrenoso, epiescleritis, osteoporosis, litiasis biliar y nefrolitiasis.

Diagnóstico de las enfermedades inflamatorias intestinas

  • Pruebas de laboratorio/analítica
    La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn producen alteraciones en los análisis, que pueden ser más o menos graves: anemia (bajada de glóbulos rojos), leucocitosis (aumento de glóbulos blancos), trombocitosis (aumento de plaquetas), aumento de la velocidad de sedimentación, falta de hierro o de vitamina B12, descenso de la albúmina y a veces alteraciones en las pruebas del hígado. Aumento de los marcadores de inflamación, de los cuales el más importante y usado es la proteína C reactiva y la velocidad de sedimentación (VSG).
  • Endoscopia
    La endoscopia digestiva es clave en el diagnóstico de la EII porque nos permite valorar y graduar la afectación del colon e ileon terminal, así como la toma de biopsias de los tramos afectados para tener el diagnostico histológico definitivo.
  • Radiología
    Ayudan a determinar la extensión de la enfermedad y su gravedad y a evaluar posibles complicaciones. Es preferible utilizar la ecografía y la resonancia nuclear magnética (RNM) por su ausencia de radiación.

¿Qué tratamientos existen para esta enfermedad?

El objetivo principal del tratamiento consiste en controlar los brotes de actividad de la enfermedad, prevenir su reaparición y mantener a los pacientes el mayor tiempo posible sin síntomas.

La EII no se puede curar, pero sí controlar. Y los pacientes con EII tienen el mismo pronóstico de vida que el resto de personas.

El número de brotes es variable en cada paciente, oscila entre uno cada varios años y varios brotes anuales.

  • Tratamiento farmacológico: hay disponibles diferentes tipos de fármacos, según la gravedad de la enfermedad. Los aminosalicilatos se administran en forma oral y/o rectal. En algunos casos es necesario el empleo de corticoides, que son muy eficaces pero han de retirarse una vez controlados los síntomas. En casos más severos puede ser necesario el uso de inmunosupresores como la azatioprina, 6-mercaptopurina o el metotrexato y en algunos casos un grupo de fármacos más novedosos (tratamientos biológicos) como el infliximab y el adalimumab.
  • Tratamiento quirúrgico: Necesario en algunos casos cuando la enfermedad no logra controlarse con fármacos o para el tratamiento de complicaciones. En la EC cerca del 80% de los pacientes precisarán tratamiento quirúrgico tras 20 años de enfermedad, aunque tampoco la cirugía cura la enfermedad definitivamente, solo ayuda a mejorar la calidad de vida del paciente. En un 25-30% de los pacientes con CU la cirugía puede ser curativa a nivel intestina, pero los síntomas localizados fuera del aparato digestivo pueden persistir.

 

Editor: Escuela Cántabra de Salud.
Última modificación: 28/05/2015
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